Pasear por las calles de estos pueblos es conocer su historia y tradiciones. Las dependencias agropecuarias y viviendas tradicionales de siglos pasados aún se observan en sus calles, ofreciendo al visitante el encanto de este entorno rural. Además es interesante visitar:
Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol:
Situada en el centro de Garganta, data de finales del siglo XV, aunque su historia se remonta a las de las Cofradías de la Virgen y de San Isidro, que ya existían cien años antes. Los cofrades que acudían a la ermita de San Isidro, en el cercano pueblo de Ferreros (hoy desaparecido), decidieron levantar esta iglesia ante el deterioro que presentaba la que custodiaba la imagen de la Virgen.
La iglesia posee tres naves, separadas por arcos de medio punto. Aunque su estilo se podría calificar como bizantino en su conjunto, se aprecian también elementos góticos, románicos y barrocos. En la parte más antigua destaca la capilla mayor, cubierta con una bóveda de crucería, y sobre todo la torre, ubicada a los pies del edificio. Esta torre, de grandes proporciones respecto al resto del templo, es de tres cuerpos y cuenta con ocho arcos de medio punto en su parte superior, que dejan entrever el campanario.
Desgraciadamente, durante la guerra de Independencia y la Guerra Civil se deterioró gravemente la estructura del edificio y la despojaron de las piezas únicas que en su interior se conservaban durante siglos: una talla románica de la Virgen (la que se adoraba en Ferreros), el archivo parroquial y objetos de plata. Pero, entre los tesoros que aún guarda, encontramos la pila bautismal y la del agua bendita, tan antiguas como el propio pueblo de Garganta.
Iglesia de Nuestra Señora del Pilar
Construida en el centro de El Cuadrón en piedra, ladrillo y madera, de su estilo se puede decir que es humilde y sencillo, preparado para el culto de una pequeña población.
No se levantó hasta el año 1925 por iniciativa de la maestra del pueblo, pasando a tener el rango de parroquial en 1953. Hasta entonces, los habitantes de este pequeño núcleo poblacional no tuvieron un lugar donde expresar su fe, teniéndose que desplazar en largas caminatas a las iglesias de San Silvestre (pueblo hoy desaparecido) o de San Pedro, en Garganta. Como curiosidad, durante la Guerra Civil se transformó en cocina de las tropas republicanas.
Ermita de Nuestra Señora de los Prados
Esta ermita, aunque de nueva construcción, tiene un origen histórico y es de gran valor para los vecinos. Se pudo levantar gracias a las aportaciones y la dedicación de los integrantes de la Asociación de la Virgen, lográndose inaugurar en 1998, después de 350 años de intentar reconstruirla.
La gran devoción hacia esta Virgen se remonta a los supuestos milagros que ocurrieron en Garganta en los años en los que la peste bubónica se cebó con sus vecinos: según la leyenda, la enfermedad abandonó el pueblo dos meses antes que al resto de la comarca.
La actual ermita se encuentra en el lugar donde antiguamente se asentaba una capilla en honor a la Virgen de los Prados, del siglo XVII, desaparecida a principios del XIX. Su construcción ha recuperado tradiciones como la Romería de la Virgen de los Prados.
Potros de herrar de Garganta y El Cuadrón
Los dos potros de herrar que aún se conservan, uno en la Plaza de San Pedro de Garganta y el otro en El Cuadrón, dan muestra del origen ganadero del municipio. Eran utilizados para sujetar al ganado cuando se les tenía que herrar o cuando se les tenía que realizar una cura. Al animal se le ataba y se le sujetaba la cabeza con el yugo, con lo que quedaban completamente inmovilizados y con las patas dobladas para facilitar esta tarea.
Otros puntos de interés:
Monolito de la Paz: También conocido como el "Palo de la Paz", se trata de un monumento levantado por una asociación pacifista japonesa que visitó Garganta de los Montes en el año 1991. Se encuentra frente a la plaza del Pocillo.
Mirador de la Clínica: Junto a la Clínica de El Cuadrón, un edificio de construcción moderna pero típica de la Sierra Norte, se ubica el mirador desde donde se puede divisar una buena panorámica del Valle del Lozoya.
Escultura ""Oteando el Valle"": También cerca de la clínica, podemos encontrar esta escultura que homenajea a todos los visitantes del Valle.
Escultura ""Altarera"": Escultura en bronce, situada junto a la Iglesia de San Pedro, erigida como homenaje a la mujergarganteña en una de las tradiciones más antiguas del pueblo: la de elaborar altares para la fiesta del Corpus Christi.