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Historia


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Garganta de los Montes



Profesiones históricas y de abastos
Oficios que han marcado nuestra cultura

La agricultura y la ganadería han sido las ocupaciones tradicionales de Garganta de los Montes durante siglos. El cuidado, sobre todo, de la oveja merina, y el cultivo de cereal y de lino dibujaron durante siglos el destino de Garganta. Pero además de estas profesiones, y también de la minería, caben destacar otros oficios que asimismo han marcado la cultura y las tradiciones de este municipio.

Los zapateros han elaborado las tradicionales alpargatas y albarcas con diferentes estilos y tejidos. Entre ellos destacan las albarcas de piel de burro o de vaca y las alpargatas fabricadas con el cáñamo que cultivaban en sus propios huertos.

Las alpargatas de cuero -que hoy se fabrican también en caucho- cubrían sólo la planta de los pies con un reborde en torno y se aseguraba con cuerdas o correas sobre el empeine y el tobillo. Las alpargatas de cáñamo -también de tela- tenía forma de sandalia y se aseguraban con cintas a los pies.

También se puede hablar de otra producción histórica, la de los adobes y las tejas, que se fabricaban en forma curva para cubrir los techos y que escurrieran el agua de lluvia. También se realizaban baldosas que cubrían los suelos de las casas de todo el Valle del Lozoya. Pero esta producción era intermitente: se reanudaba cada cinco o seis años, un ritmo suficiente para abastecer la demanda de la zona.

Los molineros trabajaron en dos molinos: uno que se ubicaba en el río Lozoya, también conocido como "río Mayor", y otro en el arroyo de la Tejera, que era propiedad de la capellanía que fundó Máxima Gómez. Desde el siglo XV se utilizaron para moler el grano, y estaban compuestoS de una muela, una solera y los mecanismos necesarios para transmitir el movimiento producido por el agua.

El trabajo de cirujano, barbero y sangrador era realizado por la misma persona. Dicen los documentos históricos que por su actividad recibía 40 fanegas de trigo, 40 de centeno, 150 reales y habitación. El cirujano -una especie de auxiliar de médico- poseía ciertos conocimientos básicos que le permitían despachar la mayoría de los casos, de poca importancia. De esta forma los vecinos de Garganta no tenían que recurrir al médico residente en la Villa de Buitrago, demasiado caro para sus posibilidades.






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